El cielo que eleva el sentir vivaz
Alma libre del sábado matinal
Abotonabas alegre aquel ojal
Me esperabas, amada mía, siempre sagaz.
Domingos de misal, café, pan y vapor
Preparabas la canasta con alegría
Caminando, la esperanza florecía
De vernos y saborear algo de amor
Pero los domingos huyeron fugaces
como pájaros brumosos en la lejanía
Escaparon del calendario tenaces
Hoy vivo cada domingo sin tu mirar
Pero en el cofre de mi pecho guardo
lo que te encantaba: nuestro amar.
Autor: GM
